Lavé mis camisas amarillo mantequilla con el detergente de siempre solo por no separar la colada: a la tercera vez, entendí de dónde venía ese tono apagado
Tres lavados fueron suficientes para que mis camisas amarillo mantequilla perdieran su brillo luminoso. Detrás estaban tres culpables: el detergente azul genérico, mezclar colores en la colada y el exceso de producto. Una lección química sobre cómo cuidar realmente la ropa que amamos.