Guardé mis zapatillas blancas de fútbol en la repisa junto a la ventana solo por tenerlas a mano: el día que las calcé en septiembre, entendí de dónde salía ese tono amarillo en la suela

Guardé mis zapatillas blancas de fútbol en la repisa junto a la ventana solo por tenerlas a mano: el día que las calcé en ...

Guardé mis zapatillas blancas de fútbol en una repisa junto a la ventana creyendo que era el lugar perfecto para tenerlas a mano. Cuando las volví a calzar tres meses después, la suela había pasado de un blanco impoluto a un amarillo mostaza. La respuesta no era suciedad: era oxidación química causada por la luz UV.