Limpiaba mis gafas de sol con toallitas de alcohol cada mañana para que quedaran impecables: el día que las miré a contraluz, ya era tarde
Durante meses limpié mis gafas de sol con toallitas de alcohol creyendo que las cuidaba. Hasta que un día, mirándolas a contraluz, vi lo que el alcohol había hecho: microfracturas invisibles en el antirreflejante. Resulta que no soy la única víctima de este error silencioso.