Me puse mis sandalias de tiras finas con 38 °C solo porque combinaban con todo: al descalzarme por la noche, entendí lo que la tira había hecho en unos pocos milímetros

Me puse mis sandalias de tiras finas con 38 °C solo porque combinaban con todo: al descalzarme por la noche, entendí lo qu...

Con 38 °C en la calle, las sandalias que combinan con todo se convierten en una trampa invisible. Lo que roza con delicadeza por la mañana ejerce presión aplastante al atardecer, dejando marcas que revelan cómo el calor transforma nuestros pies sin avisar. La ciencia explica qué sucede dentro del cuerpo y por qué los podólogos advierten de algo que tratamos como anécdota veraniega.