Mi madre siempre enrollaba algo en la cadena de su bolso antes de salir: me reí durante años hasta que vi mi jersey de punto en el espejo

Durante años pensé que mi madre tenía una manía rara: antes de salir de casa, agarraba un pañuelo cualquiera y lo enrollaba en la cadena del bolso como si fuera un ritual sagrado. Yo la miraba de reojo, aguantando la risa, convencida de que era una costumbre de otra generación, esas que se quedan pegadas sin explicación lógica. Hasta que un día me vi en el espejo con la manga de mi jersey de punto anudada en el asa de mi propio bolso, exactamente igual que ella. Ese instante de reconocimiento incómodo, ese «me he convertido en mi madre», es más habitual de lo que parece, y en este caso tiene además una explicación de moda muy concreta.

Lo esencial

  • Tu madre no estaba loca: ese ritual del pañuelo en el bolso tiene origen en los twillies de Hermès
  • Las fashionistas de lujo lo llevan haciendo décadas, pero funciona igual con un pañuelo de casa
  • En 2026 es tendencia viral en street style, y la gracia está en que no requiere comprar nada nuevo

Un gesto que viene de las casas de lujo, no del armario de tu madre

Lo que parecía un truco doméstico resulta tener un origen bastante más sofisticado. La práctica de enrollar un pañuelo estrecho en el asa del bolso nació con los twillies de Hermès, esos pañuelos alargados que las fashionistas empezaron a envolver alrededor de las asas de sus bolsos Birkin o Kelly, para añadir un toque de color y personalidad. También para proteger el cuero delicado del roce y el desgaste. Lo que empezó como un gesto práctico, casi de mantenimiento, terminó convirtiéndose en seña de identidad. Con el tiempo, este uso práctico y a la vez elegante del twilly se convirtió en tendencia, elevándolo a un estatus icónico dentro de la gama de accesorios de Hermès, y hoy se ve a menudo adornando las asas de bolsos de lujo.

Nuestras madres, sin haber pisado nunca una boutique de la Place Vendôme, intuyeron lo mismo con sus propios medios: un pañuelo de andar por casa, un retal de tela, cualquier cosa que diera color y protegiera el asa del bolso de esos años de raspones. Puro instinto de estilo, sin necesidad de etiqueta.

Por qué en 2026 todo el mundo vuelve a hacerlo

Si ahora te cruzas con esta imagen en cada esquina de Madrid o Barcelona, no es casualidad. El pañuelo atado al bolso ha vuelto con fuerza como parte de una tendencia mucho más amplia. Según recogen varios medios de estilo, colocar un pañuelo anudado en el asa del bolso es una forma sutil pero eficaz de poner color y patrón sin modificar tu outfit principal, y esta forma se ha convertido en un recurso muy visto en street style y estilismos urbanos. La gracia está precisamente en eso: no hace falta cambiar de bolso ni de vestuario, con un simple nudo transformas la percepción de todo el conjunto.

La fiebre por los bag charms ha hecho el resto. En el mercado internacional, los amuletos para bolso viven un momento masivo, pero no hace falta comprar llaveros pesados de metal ni charms de cuero caros: una de las formas más chic y sencillas de renovar el bolso de cada día es simplemente atar un pañuelo de seda al asa, un truco que parece sin esfuerzo, cuesta poco y hace que el bolso se sienta nuevo al instante. Este verano, además, el pañuelo se ha independizado del bolso y ha invadido cinturas, cuellos y muñecas, pero su capacidad para personalizar cualquier bolso responde a una nueva forma de entender el lujo: más individual, más creativa y mucho más auténtica.

Lo interesante es que esta ola no exige comprar nada de marca. Basta rebuscar en el cajón de los pañuelos de la abuela, o directamente en el fondo del armario, para encontrar una prenda que sirva. Ahí es donde entra mi jersey de punto: una manga suelta, un trozo de tela con textura, cualquier cosa que aporte volumen y color cumple la misma función que el twilly más caro.

Cómo hacerlo bien (sin caer en el disfraz)

La clave está en la proporción y en el material. Los expertos en estilismo insisten en que un pañuelo largo y estrecho suele ser el más fácil de trabajar porque ya tiene el ancho perfecto para envolver el asa del bolso, mientras que si se prefiere un pañuelo cuadrado tradicional conviene buscar un tamaño pequeño, porque cualquier cosa más grande resultará demasiado voluminosa y desequilibrará el bolso. El punto grueso de un jersey, con su textura irregular, funciona de forma parecida siempre que no se abulte demasiado: mejor un trozo fino, casi una tira, que un nudo imposible de deshacer.

El material también marca la diferencia entre un detalle con intención y un remiendo de última hora. El satén o la seda sintética caen de forma bonita y tienen un brillo ligero que hace que el bolso parezca más caro, así que si tu jersey es de lana gruesa, quizá funcione mejor como detalle invernal en un bolso de piel, mientras que para el verano conviene reservar los pañuelos de tejido más fluido. No hay una única forma correcta de anudarlo: desde el nudo clásico hasta el lazo, cada método cambia por completo la personalidad del bolso, y probar varios antes de salir de casa (como hacía mi madre, sin saberlo, cada mañana) es parte de la gracia.

Lo que en su día me parecía un tic anticuado resulta ser, con veinte años de retraso, una de las tendencias más comentadas del momento. ¿Cuántas otras manías de nuestras madres estamos a punto de redescubrir como la última novedad de las pasarelas?