Revolución en tu armario: el vaquero baggy que conquista esta primavera

A la calle ya no se sale a jugarlo todo con los mismos vaqueros acampanados que le robabas a tu madre o esos pitillos obsesivos que marcaban tu adolescencia. Algo está cambiando esta primavera. El vaquero clásico sonríe desde el perchero, pero la silueta que de verdad está arrasando es otra, inesperada y liberadora. ¿El skinny está muerto? No. Simplemente, ya no es la única opción. Bienvenida sea la era del baggy jean, relajado pero con carácter, y de los nuevos cortes que reescriben el manual de las piernas perfectas.

Lo esencial

  • El vaquero clásico queda atrás para dar paso a un corte ancho y cómodo.
  • El baggy jean, inspirado en la contracultura skater, es ideal para todo tipo de cuerpo.
  • Aprende a combinarlo y conviértelo en tu nuevo básico de primavera.

El cambio que no viste venir: del vaquero ceñido al corte libre

Las calles hablan y no hay dictado más democrático para la moda que el asfalto de Madrid un sábado a las 12. El vaquero ceñido ha dado paso a una silueta ultra cómoda, aireada, que no se disculpa ni pide permiso. Pierna ancha, tiro medio o alto (depende del día y tu humor), cortes rectos o incluso flare ligero pero, sobre todo, ese fit despreocupado que grita «aquí estoy y aquí me quedo». Las nuevas colecciones, tanto en tiendas de cabecera como en casas de moda internacional, han apostado fuerte por vaqueros que caen desde la cintura y juegan con la caída sin pegarse a la piel.

No es solo una cuestión de estética. Tras años de prendas que aprietan las caderas hasta lo inhumano, la silueta holgada llega también como respuesta a una búsqueda colectiva de libertad. El athleisure hizo su trabajo, nos acostumbró a la comodidad—, y ahora vestirse de denim implica algo más que apretar los dientes para cerrar el botón. Piensa en ese aire noventero del vaquero de tiro bajo que apenas roza la cadera, la sensación primera de usar uno dos tallas más grandes… Y esa pierna que, en vez de ajustarse, fluye y acompaña tu ritmo. Hay algo adictivo en ese gesto simple y genuino.

Por qué el baggy favorece (spoiler: no es autopromo de las marcas)

En el metro, en conciertos, en brunchs de domingo: el baggy sienta bien a genuinamente todo tipo de cuerpos. Quizá el gran shock es que, después de años de marketing del skinny, aceptamos que la belleza no está solo en marcar cada centímetro. La silueta ancha, lejos de «engordar», redefine la figura con equilibrio: camufla muslo, realza cintura y alarga la pierna si sabes elegir el largo justo. Nada que ver con los palazzo que rozan la frontera del pijama; aquí hay estructura y eso marca la diferencia.

Durante la última Fashion Week de París, modelos y celebrities españoles apostaban por llevar el vaquero oversize con tops de canalé, camisas abiertas o blazers entallados. El truco está en el contraste: volúmenes fluidos abajo, ajustados arriba. No necesitas medir 1,80 ni tener unas piernas infinitas; esta silueta democratiza el fit. Basta con doblar el bajo, jugar con el calzado (botín, zapatilla, sandalia minimal) y atreverte a dejar atrás esa costumbre de que «si no ajusta, no queda bien».

Dato inesperado: la inspiración viene del skate y la contracultura

No hay que ser skateboarder para captarlo, pero la influencia de la escena skater de los 90 y 2000 se nota. En Barcelona, la plaza de la Universitat se ha convertido en una pasarela accidental de pierna ancha y zapatilla gruesa. No se trata de disfrazarse de adolescente rebelde, sino de adoptar una actitud. El baggy transmite confianza, un punto irreverente y despreocupado que (ojo) no es sinónimo de dejadez. Es, más bien, hacerte dueño de tu espacio, moverte sin pedir perdón. ¿Puede un vaquero cambiarte el mood? Este lo hace, y esa es su verdadera magia.

Cómo llevarlo y no fallar intentándolo

Hablamos de moda real, no de editorial. Para que la silueta baggy funcione aquí y ahora, hay mantra: equilibra. Si el pantalón es exagerado, no recargues arriba. Un top ajustado, una camiseta básica o una camisa remangada y fuera. ¿Tienes miedo de perder la cintura? Tira de cinturón, pero mejor uno sencillo y sin estridencias. Las chaquetas cropped ayudan a estructurar, igual que los tops cortos (sin llegar al crop-top de festival, tranquila).

Otra clave: el largo. Un baggy demasiado largo que arrastra parecerá prestado de tu primo rapero. Cógelo justo al tobillo, o dos dedos más abajo, y si doblas el bajo deja ver el calzado. El efecto visual estiliza y aporta rollazo. Esta primavera, la mezcla con bailarinas cuadradas, Mary Janes o incluso mocasines con calcetín blanco está invadiendo las calles de Sevilla a Barcelona, pura estética indie-pop de nueva ola. Atrévete.

Ojo con los accesorios. Los vaqueros baggy piden compañía relajada, pero un bolso mini (el nuevo uniforme de las insiders) o unas gafas de sol vintage pueden desarmar cualquier look que amenaza con ser «too much». Hay una delgada línea entre outfit trabajado y parecer que has dormido en el sofá. Tú decides de qué lado bailar.

El futuro: ¿moda pasajera o nuevo uniforme?

Lo mejor del vaquero baggy y sus compañeros (slouchy, relaxed, straight) es su poder camaleónico. Funciona con el juego de lo casual, pero también resuelve looks de oficina si se combina con un blazer, jersey de cuello alto y zapato robusto. Incluso en ambientes más formales, la rigidez del skinny pierde relevancia frente a la naturalidad del fit ancho. El “chic despreocupado” está ganando el pulso frente a la moda de batalla.

El auge del baggy no es solo una reacción al fast fashion o el post-confinamiento. Es un síntoma cultural. Abrazamos lo diverso, lo cómodo, lo no-normativo. Ojo, que tampoco se trata de enterrar para siempre los fits ajustados: el denim nunca renuncia a sus iconos. Pero, en primavera de 2026, el cuerpo pide aire y el armario lo sabe antes que nadie.

Imaginar una España donde nadie lleva ya pitillos suena extraño, casi imposible. Pero igual que el skinny nació como irritante rareza en los dos mil y acabó invadiendo oficinas y afterworks, ¿por qué no soñar que el baggy se convierta ahora en el nuevo clásico? La moda, al final, siempre acaba riéndose de nuestras certezas. Y, este año, la broma viene con pernera ancha y actitud sobrada. ¿Te atreves tú también a cambiar la silueta?