Maridajes: de pulpos y krakens

Otras mentes
El pulpo, el mar y los orígenes profundos de la consciencia

Peter Godfrey-Smith
Ed. Taurus. Penguin Random House
2017

No es casualidad que los complejos e inteligentes extraterrestres del film La Llegada tuvieran forma de cefalópodos. Sin salir de nuestro propio planeta, este grupo animal es lo más parecido que estamos ahora mismo de interactuar con un alienígena inteligente. Además de ser capaces de manipular objetos complejos con sus brazos, hay pulpos que han aprendido por ejemplo a apagar las luces mediante el lanzamiento de chorros de agua cuando nadie los observa.

Otras mentes, de Peter Godfrey-Smith, con ron Kraken.
Otras mentes, de Peter Godfrey-Smith, con ron Kraken.

El libro Otras mentes, del filósofo australiano Peter Godfrey-Smith, profundiza en esta isla de complejidad mental en el mar de los animales invertebrados. El antepasado común de humanos y pulpos vivió en una época en la que ningún organismo había penetrado en la tierra y los animales más grandes podrían haber sido esponjas y medusas. Si podemos tener “contacto” con los cefalópodos no es debido al parentesco, sino porque la evolución natural construyó mentes dos veces. La inteligencia de los cefalópodos es un experimento independiente en la evolución de un cerebro grande y de un comportamiento complejo, totalmente distinto al de los mamíferos.

Los pulpos ni siquiera han agrupado la mayoría de sus neuronas en el cerebro, casi dos terceras partes se encuentran en sus brazos. Su fisionomía presenta otras sorpresas como un esófago que atraviesa el cerebro central. Si un pulpo come algo puntiagudo que perfora el lado de su “garganta”, el objeto va directo al cerebro. Esto parece de forma clara una equivocación; seguramente nunca se supuso que allí tuviera que haber un cerebro.

La situación de los cefalópodos es similar a la de los replicantes de Blade Runner, programados para morir pasados solo cuatro años. Las jibias gigantes, esos animales grandes y complicados, poseen una vida muy corta, de solo uno o dos años. El pulpo gigante del Pacífico puede llegar como mucho a los cuatro años. En palabras del autor:

“Yo había supuesto que las jibias con las que había interactuado eran viejas, que se habían topado con animales con frecuencia. Daban la impresión de tener mucho mundo. A menudo tenían entre medio metro y un metro de longitud. Sin embargo, me di cuenta de que todos aquellos animales pronto estarían muertos. ¿Para qué construir un sistema nervioso grande, si tu vida se acabará en uno o dos años? La maquinaria de la inteligencia cuesta mucho, tanto a la hora de configurarla como de hacerla funcionar. La utilidad del aprendizaje que un cerebro grande hace posible parece depender de la duración de la vida. ¿Qué sentido tiene invertir en un proceso de aprendizaje sobre el mundo si apenas hay tiempo de utilizar dicha información?”.

Ron Kraken

Ron Kraken
Ron Kraken

Maridamos la lectura de Otras mentes con un trago de ron Kraken, un ron del caribe especiado envejecido entre 12 y 14 meses en barricas de roble y bien especiado con canela, jengibre y clavo, entre otras. 

Kraken es un ron contundente, con un color oscuro que recuerda a la tinta del monstruo marino que le da nombre.

El diseño de la botella es una réplica de las botellas victorianas, con dos asas laterales que intentan imitar la forma de un calamar gigante.

Cuenta la leyenda que un barco que transportaba un cargamento de ron desde el Caribe a Noruega sufrió el ataque del temido Kraken. Todos los marineros perdieron la vida, y solo uno de los barriles se salvó del naufragio. Este ron especiado que aún desprendía tinta negra del ataque fue renombrado como Kraken en homenaje al poder y la fuerza de la bestia.

 

  

 

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Laura Rangel

Periodista y estratega del marketing digital. Escribe raro, fotografía seres humanos, toca el ukelele, cría periquitos. Además de en El Último Grito, puedes encontrarla en Linkedin y Twitter

2 comentarios sobre “Maridajes: de pulpos y krakens

  • el marzo 25, 2018 a las 7:39 pm
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    Una humilde propuesta: en una olla pochar cebolla, limpiar los chipirones separando tentáculos y aletas que sofreiremos con la cebolla, aparte saltear los chipirones añadiéndolos a la salsa hecha con las tintas y pasada por pasapurés, guisar añadiendo el picadillo.

    Respuesta

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