Los gritos del silencio

Roland Joffé, 1984, REINO UNIDO

Género: Drama histórico, biopic.

Tienes que verla porque: es maravilloso que Roland Joffé te cuente un episodio histórico.

La Guerra de Vietnam salpicó a Camboya

En los años que duró la contienda, Camboya pasó de ser un reino neutral, regentado por el príncipe Norodom Sihanouk, a una monarquía alineada con China y Vietnam del Norte, prestando apoyo en el uso de puertos y dejando habilitar bases militares. En 1970, tras un golpe de estado, se proclamó la República Jemer, presidida por el general Lon Nol; expulsaron a los representantes de Vietnam del Norte del país y pusieron a Camboya al servicio de EE.UU. y de Vietnam del Sur. Camboya dejó de ser ajena a la guerra en el país vecino: entre 600.000 y 800.000 camboyanos murieron en diversos bombardeos en esta fase, que no iba a ser la peor. En 1975, los jemeres rojos, liderados por el sanguinario Pol Pot, aprovechando la debilidad de EE.UU., se hacen con el país, al que llamaron Kampuchea Democrática. Camboya entra entonces en una grave situación: una dictadura autoritaria maoísta (lo de “democrática” no era más que una etiqueta falaz; ningún dictador se considera como tal), que se alargará hasta 1979, dando pie al llamado genocidio camboyano, que acabó con un cuarto de su población.

Vida y muerte de Dith Pran: una historia de Camboya

En este contexto, Roland Joffé elige una historia basada en las vivencias de Sydney Schanberg, un corresponsal norteamericano por The New York Times, y de su amistad con Dith Pran, un periodista local que se vio atrapado por el régimen del Khmer rojo. Schanberg recibió el premio Pulitzer en 1976, por su cobertura de la guerra en Camboya, de donde pudo escapar a tiempo, pero con el trauma de no haber podido evacuar a su compañero camboyano. Se hizo cargo, eso sí, de su familia en el exilio y se pudo reencontrar con Dith Pran cuando éste pudo escapar en octubre de 1979. Sydney Schonberg publicó en 1980 un libro titulado Vida y muerte de Dith Pran: una historia de Camboya, escrito en primera persona y en el que narra su experiencia y su relación con el reportero camboyano. En este libro está basada la película que nos ocupa, titulada originalmente como The Killing Fields, haciendo referencia a esos campos de la muerte de los que muchos no pudieron huir.

Resumen de la película

Los gritos del silencio, 1984.
Los gritos del silencio, 1984.

El film comienza en 1973, cuando Sydney Schanberg, interpretado por Sam Waterston, llega al aeropuerto de Nom Pen, enviado por The New York Times para cubrir lo que ellos llamaban un conflicto secundario. La lucha entre las tropas gubernamentales y las guerrillas del Khmer rojo se suceden a diario. En ocasiones, los bombardeos a algunas ciudades son firmadas por el propio ejército americano, que no parece muy dispuesto a colaborar con sus reporteros compatriotas. Syd intenta ir con los marines allí donde hay algo de lo que informar, pero, si lo consigue es gracias al reportero local Dith Pran (Haing S. Ngor), quien le proporciona la información y le facilita la forma de llegar. La voz en off de Sam Waterston nos presenta la situación y a su colega, guía e intérprete, como alguien que le cambió la vida. Como anécdota queda que el aterrizaje de Syd en Nom Pen coincide en el tiempo con el momento en que Nixon debe declarar ante el Senado por el escándalo Watergate. El director británico no lo pasa por alto y lo hace patente en las noticias que oímos por radio a modo de ambientación sonora.

Una secuencia nos muestra la cotidianidad del país: Sydney se desplaza a una ciudad que ha sido bombardeada por el ejército estadounidense. Todo son escombros y familias llorando por las víctimas, que reciben primeros auxilios, y por los muertos. De repente llega un jeep con algunos miembros del jemer rojo y un par de secuestrados, a los que sacrifican delante de todos, sin ningún pudor. Los periodistas y fotógrafos son apartados para que no puedan mostrar al mundo este tipo de ejecuciones. Los guerrilleros de Pol Pot son fácilmente identificables, gracias a una prenda que destaca sobre su ropa militar: se trata del krama, un pañuelo que lucen en el cuello o en la cabeza, que está hecho a urdimbre con hilo rojo y blanco, conformando un aspecto bicolor a cuadrados pequeños. Este atuendo está muy bien utilizado: el espectador puede apreciar cómo crece progresivamente el número de kramas rojos en la pantala.

En veinte minutos nos ponemos en marzo de 1975. Los bombardeos se suceden, los jemeres rojos siguen ganando terreno y el embajador de EE.UU. aconseja a

Sydney debe salir de Camboya para salvar la vida. Syd quiere seguir escribiendo a diario los sucesos, pero le propone a Dith Pran la evacuación de su familia y de él. El reportero camboyano desea permanecer unido a Sydney, pero salva a su mujer y a sus hijos, metiéndolos en un helicóptero de los marines, cuando es evacuado el personal de la embajada. Los momentos de tensión los marca Mike Oldfield con su música electrónica y ochentera.

Los gritos del silencio, 1984.

La guerra termina. Los jemeres rojos hacen su entrada triunfal en la capital, subidos a sus carros de combate y vitoreados por toda la población, incluso por los soldados gubernamentales. La gente en Camboya no sabe que les espera una etapa más sangrienta que la propia guerra. Una vez finalizada la contienda, los ganadores se cobran el botín, en forma de fusilamientos, torturas y todo tipo de represalias. El Khmer rojo no respeta a los periodistas y secuestran a todo aquel susceptible de informar sobre sus actuaciones violentas. Syd, junto a un grupo de reporteros extranjeros están a punto de ser fusilados. Dith Pran intercede por ellos; no sabemos qué habla con los guerrilleros, pero logra convencerles. Todo queda en una pequeña humillación, mientras la figura de Dith Pran se va consolidando como una pieza clave.

Riadas de gente llenan las carreteras. Las grandes ciudades son evacuadas. Anticapitalismo y ruralización son dos de las máximas de Pol Pot. Los periodistas se refugian en la embajada de Francia, a la espera de ser evacuados. Dith Pran, al ser periodista camboyano, no tiene la posibilidad de salir del país, pero Al Rockoff (John Malkovich), fotógrafo de guerra, tiene la gran idea de falsificar un pasaporte para poder llevarlo a Nueva York con ellos. Han sido despojados de todo el material, razón por la cual, deben improvisar con lo que encuentren en la embajada. Consiguen una cámara y unos trozos de papel fotográfico, pero la foto que le hacen no aguanta por culpa de la baja calidad del papel. No se puede hacer más. Dith Pran se separa de Sydney Schonberg irremediablemente.

The Killing Fields, Los gritos del silencio, 1984.

Syd vuelve a Nueva York, sigue trabajando en el New York Times, se hace cargo de la familia de Dith Pran y lo busca. ¿Qué habrá sido de él? Es diciembre de 1975 y no sabe nada de él desde abril. Entonces lo vemos en un campo de concentración, sometido al duro régimen: hambre, trabajos forzados, castigo físico, vejación. Un día, trabajando en los campos de arroz, se esconde y se escapa. Las secuencias de la huida se suceden en paralelo con las de Syd trabajando en el New York Times o recogiendo algún premio periodístico. La tensión que vive Pran hasta llegar a los campos de refugiados de la frontera de Tailandia, contrastan con la majestuosidad del paisaje de jungla y arrozales por el que se mueve. Roland Joffé nos muestra auténticas postales pobladas por la angustia de un personaje que lucha por su objetivo, algo que seguirá haciendo en su obra posterior, en títulos como La misión (1986), La ciudad de la alegría (1992) o Vatel (2000).

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Miguel Ángel Delgado

Cineasta, escritor y guionista. Es especialista en drama escopetero, aunque no le hace ascos casi a ningún género. No se lleva demasiado bien con el realismo. Escribe sobre cine desde el cariño.

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